El Tiempo Salamanca / Matacan

31 agosto 2005

AMIGO IÑAKI...

Es difícil, describir a las personas que quieres. Más difícil que un autorretrato. Yo siempre quise a Iñaki, compañero de mañana en mi almanaque. Él, como yo, somos en el fondo un par de tímidos, nos ocultamos tras las luces, construimos nuestra fortaleza, simplemente por el hecho de sabernos vulnerables. Ahora tu voz de mañana se apaga, esa voz de radio, consecuencia del apocamiento de mi alma. Te voy a contar un secreto como amigo: ahora voy a cumplir un sueño largamente pretendido, hacer la misma actividad que tú. Si Iñaki, ambos trabajaremos en la SER, ambos seremos oyentes…

30 agosto 2005

HUIR DEL NOMBRE DEL HOMBRE DEL TRAJE GRIS: (1956-1988-2005)

Racionalización individual, manifestándose en plataformas colectivas de inmensa claridad, ilustraciones solares, nubes invernales destruidas por la plural primavera, figuraciones oníricas, meses de abril recuperados, lengua con besos, pezones de lilas rosas. El macrocosmos centrado en las estaciones de tren que no van hacia el norte, amargadas voces de optimistas auto sodomizadas.
De nuevo luna de día, reloj blando y vaca espectral daliniana, derribada calle melancolía, barroquismo, guerras sin paz. Ledas atómicas sin fe, Iglesia atmosférica de fundamentalismo. Ataúdes de discreto encanto paseando por un desierto con agua. Guapos de culebrón de batalla, feos realistas y críticos por no ser más críticos. La especulación del personaje, película ficticia ante la realidad siempre cruda. Deportación masiva de cerebros a la muerte. Polvos en estado relativo y sistemáticamente mecánicos, con abortada imaginación de crecimiento hacia el abismo. Mapas plenamente geodésicos, a modo de catecismos, para vivir como divas planas, super micro estructructuras egoístas que no juegan a la ruleta rusa, adictos a la sopa del cocido. Palabras antifaz, escudo, muralla, barrera, quirúrgicas y a plazo fijo. Ironía mancillada. Metafísica, perfección sin incorrección. Huir del nombre del hombre del traje gris.

29 agosto 2005

AYER QUISO MATARME MI MEJOR AMIGO...

Tuviste que optar, ácido, vitriólico, juerguista en serio, borracho, díscolo, y sobre todo genial. Seguramente uno de mis santos de devoción, al que ahora dedico este homenaje insuficiente.

Hablamos un par de veces, tú me dijiste que en esta ciudad la ironía no debía ser hecha por los “vivos de futuro” como yo, sino los muertos del pasado, como Navalón, bajo reconocimiento agotado y un prestigio en tu “villa” desmesurado. Así fuiste, persona de contrastes, con cáncer de pulmón, con problemas muy serios de garganta, con arritmias, con 72 años, pero también con whisky, cerveza, puros, ducados… tu vida, y nuestra muerte. Es el romanticismo de la disyuntiva, de la bohemia, en la que como Bogart, debes optar entre lo que dice el sentido común y lo que dice toda tu vida. Por desgracia, tú y yo optamos por lo segundo.

Lo tenías todo, quizás porque te faltaba respeto, o porque fuiste un mal amante, un peor marido y un excelente amigo, te ganaste “Diario 16”, debatiendo líneas y risas con tu amigo Joaquín, “El independiente”, fue, para ti, licenciado en derecho, Juez y Parte, e incluso tu “Tribuna” de última hora, donde reflejábamos prostituciones metafísicas. Mañana supiste igual que yo, que hasta el alma, sólo calan los comentarios que no has dicho, los insultos que te has dejado. Acuse de recibo para pseudo devocionarios en mantillas, como el hijo de puta de Manuel Molés y su cuadrilla.

Día de antítesis del hombre del traje gris, del que tenía pensado huir, al que pensaba desnudar, pero “ayer quiso matarme mi mejor amigo”, ojalá me mate todos los días, para de este modo, poder contar que me han matado, porque no es lo mismo morir que matar, en la vuelta al ruedo de la vida. Tuviste que elegir.

24 agosto 2005

SUEÑO CANSADO POR EL VUELO DE UNA ABEJA (MUERTA) ALREDEDOR DE UNA GRANADA UN SEGUNDO ANTES DE DESPERTAR Y DOS DESPUÉS DE DORMIR

El film que Dalí y Buñuel realizaron en 1929 iba originalmente a llamarse (carta de Luis Buñuel a Pepín Bello,(el eterno amigo de la residencia de estudiantes, no limitado); invirtiendo el sentido del aviso que entonces figuraba en las ventanillas móviles de los trenes franceses, un título que encaja perfectamente en el campo semántico del superrealismo. Al preguntarnos de dónde viene y qué significa el que fue finalmente adoptado, se impone como ineludible hipótesis el que aluda a García Lorca, teniendo en cuenta el entramado de relaciones entre los tres, y el amor insatisfecho de Lorca hacia Dalí.

El primer concepto de naturaleza estética que aparece en Dalí es el de "putrefacción". Correspondiente a la jerga de la Residencia de Estudiantes, se ha atribuido indistintamente a Pepín Bello, Buñuel, Dalí y Lorca. Lo putrefacto, ya se trate de personas u obras de arte o literatura, es lo arcaico e inactual, lo conservador y tradicional, lo tópico y lo retórico, lo sentimentaloide y lo pompier. Dalí y Lorca planearon hacia 1925 un libro sobre la putrefacción, para el que Dalí realizó muchos dibujos, que se refieren a la hipertrofia de las emociones melodramáticas, la autocomplacencia del figurón orgulloso de su preeminencia social, con grandes bigotes, uniformes y medallas, el arraigo del burgués bien-pensante y la sensiblería ñoña. Dalí escribió: "En el fondo la putrefacción es el sentimiento, por lo tanto algo inseparable de la atmósfera es la astronomía, por eso oponemos la astronomía a la putrefacción".

Astronomía es asepsia, frialdad, serenidad: a gran altura sobre la superficie terrestre las condiciones térmicas y biológicas impiden la putrefacción. Quizá la presencia de un avión sobre el rostro de Lorca en Naturaleza muerta (1926) de Dalí se refiera a su deseo de considerar astronómicas unas relaciones que Lorca prefería putrefactas. El libro no llegó a realizarse ya que Lorca nunca escribió el prólogo. Una explicación puede dárnosla la Oda a Salvador Dalí de Lorca (1926), alusión al amor imposible entre los dos, o el descubrimiento por Lorca de que Dalí lo consideraba, en su solicitud amorosa y en su poesía, un putrefacto. “En nuestra relación varias veces intentamos penetrar, pero al no ser posible lo dejamos correr”. Desde ese punto de vista es posible entender un perro andaluz como un putrefacto andaluz, y esto último como una alusión a Lorca en el momento en que Buñuel lo sustituye en la intimidad de Dalí, tras haberle éste reprochado la "putrefacción" de Canciones y Romancero gitano, “Federiquito admiro tu poesía que enciende mis entrañas”.

En L'Amic de les Arts de noviembre de 1927 publicó Dalí una prosa, "Mi amiga y la playa", en la que aparecen manos cortadas y un ojo cortado por un bisturí, y que lleva como cita inicial "La miel es más dulce que la sangre", título del célebre cuadro que Dalí pintó ese año, y que alude a la inclinación amorosa de Lorca hacia él. Se ha sugerido incluso la posibilidad de que, en la oposición que plantea el título de ese cuadro, "la miel" designe a Lorca y "la sangre" a Buñuel, partiendo del enfrentamiento entre ambos en términos personales y de poética. La razón es que en la reseña de Un perro en La Gaceta Literaria de junio de 1929 por Eugenio Montes, se señala que el film se oponía a la lírica con "drama y tradición",¿la de Lorca y similares, que Dalí y Buñuel consideraban putrefacta?, y que en el nuevo espíritu superrealista de Dalí la comparación del título de 1927 se había invertido, y ahora era la sangre más dulce que la miel.

Además, en los cuadros de 1938 en los que aparece el rostro "invisible" de García Lorca ( Afgano invisible , Aparición de rostro y frutero y El enigma sin fin, este último sin duda uno de las obras maestras del maestro divino y supremo l´ampurdá ) su fantasma está configurado por el cuerpo de un afgano, un mastín y un galgo, respectivamente. Dalí sugiere a Lorca en carta de octubre de 1927 que los pintores son los depositarios de la verdadera poesía, y el divino Dalí no es más que un puerco…

20 agosto 2005

¿QUIÉN ME HA ROBADO EL SIGLO XXI?

El mundo físico todavía está aquí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez de ciudad y el color rojo, un pez hecho de aire contaminado, de una coagulación de semen que refluye. Pero algo sucedió de golpe. Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de arterias gastadas, el vago que temía resucitó cuando me encontré sin abril, por delante una granada que derramaba mi sangre mezclada con whisky, que perdía líneas, pastillas, smog, del que fluye mi no vida; estas líneas, círculos de senos trazados en los vasos de sin corazón de madrugada. Mi aire, o el vacío del tiempo aspirante a la atmosférica sodomización del geodésico universo del surrealismo, mi infancia, o la visión de un radical romanticista, en la cual aún gira en mi memoria un busto de mujer y una constancia de amigo.
Las sacudidas de este mundo vítreo, que rotaba en añicos de frente, ¿te acuerdas cuando volvieron los dragones?. ¿Cuándo sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en esquirlas, sus montañas con ninguna bandera, sus frontones estupefactos de estupefacientes? En los frontones de las columnas del Partenón, los soles habían quedado aprisionados por los saludos invertidos de la salud, soles antaño sostenidos por chorros de aire como si fueran alcancías carmesíes, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en tertulias de espejos y de nuevo de soles, de amaneceres de amistad escuchando, de soles que sonreían con un balón.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, sus dalís en los momentos post-ovales, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen otros estupefacientes invertidos. La montaña está muerta, el aire esta eternamente daniel fallecido. Me asfixio, en esta ruptura decisiva de un mundo, de todos los ruidos sabinianos, de charlatanes locos por salvarme la vida a costa de cortar el cuello, prisioneros en la mañana que ya no es nunca sino ayer; del norte, “no sabía que la primavera duraba un segundo”, se calleron las hojas del esfuerzo de mi frente. ¿Quién me ha robado el siglo XXI?
Madrid, agosto, calor, ¡re-Revolución del no pasarán!
Daniel

18 agosto 2005

HISTORIAS MÍAS (no me hagan mucho caso)

Hace unos años, Pierre Vilar en una conferencia, dictada en el Colegio de España de París, sobre la conclusión en la historia, vino a decir que ésta no tiene conclusión, o bien que las conclusiones son siempre provisionales, en la idea de que la historia es un proceso sin fin, una construcción constante. Si cabe con más razón, podríamos observar lo mismo de la historia de la historia, objeto de este ensayo.

Compromiso y realidades..., esta es la historia de la historia. Yo no concibo la historia sin rigor, pero no haré jamás una historia sin compromiso. ¿Realmente los historiadores podemos influir en “la historia que viene”? La respuesta a esta pregunta es doble: poco, si nos referimos a la historia de los acontecimientos, pero mucho si estamos hablando de la historia que se escribe, de la historia que hacemos los historiadores, esto es, la historia de la gente, la historia del discurso y del pequeño ensayo, puede llegar a tener más influencia y notoriedad que un poema o una canción. Debemos estar preparados para interceder en las relaciones sociales del micro-presente.

Frecuentemente el historiador se interroga sobre las formas de ejercer su trabajo: ¿Adónde va la historia? Con toda evidencia, se trata de una cuestión pertinente. La historia que se escribe es, en alto grado, resultado involuntario, incluso impredicible, de infinidad de iniciativas de historiadores individuales, de historiografías especializadas y nacionales, de influencias externas de tipo cultural, social, político. Para saber adónde va la historia de los historiadores hay que aplicar, no obstante, la voluntad, colocando la historiografía en el centro de nuestra atención. El auge de aquélla en los últimos años denota que los historiadores tratamos de controlar nuestra historia, de saber más sobre nuestros orígenes y evolución como profesionales de la historia. El próximo paso es atreverse a plantear lo siguiente: ¿Podemos escribir la historia del tiempo presente?, ¿podemos ser periodistas?

Cada vez somos más los que negamos que la historia sea un proceso al margen de la voluntad humana, y menos todavía en el campo de la historiografía: es, desde luego, más fácil variar la manera de escribir la historia que la historia misma. Sería, por consiguiente, innecesario esperar a que cambie la sociedad para que cambie la escritura de la historia, que es hija de su tiempo pero antes de eso es o mejor dicho, debe ser hija de sí misma. El buen historiador es aquel capaz de plasmar en su ensayo, la voluntad colectiva del tiempo presente para reorientar su práctica; para lo cual es antes menester recomponer cierto consenso o consensos, huyendo tanto del voluntarismo que no tiene en cuenta la realidad como del attentisme de aquél que aguarda pasivamente a ver por dónde van los vientos historiográficos para situarse.

¿Qué distingue el aprendizaje histórico de otras formas de aprender y le da su carácter propiamente histórico?. Para J. Rüsen esta pregunta es esencial a la hora de desarrollar un modelo explicativo. En su opinión, esta especificidad se sitúa en la tarea de experimentar e interpretar el tiempo para poder orientarse, mediante la memoria histórica, en la propia vida. La operación constitutiva de la conciencia histórica, en su opinión, es la introspección, entendida ésta no como una mera descripción, sino en el sentido de una forma de saber y de entendimiento antropológicamente universales y fundamentales. Esta "competencia narrativa", que es la que se pretende alcanzar mediante el aprendizaje histórico, cumple una función de orientación para la vida actual, dado que posibilita representarse el pasado de manera más clara, percibir el presente de manera más comprensible y adquirir una perspectiva del futuro más sólida. Desde esta perspectiva, y de acuerdo con mi concepción de la historia, todos somos aprendices de historiadores, todos aquellos que intentan dar sentido y encontrar las claves en su presente, están de algún modo interpelando a un pasado, más o menos explícito. Por ello, ser historiador no supone en grado alguno, un oficio, una profesión, sino una soberanía propia del ser humano.

17 agosto 2005

DIFERENCIAS...

Ayer tuvo lugar el segundo accidente más importante en la historia castrense española. 17 militares, la mayoría muy jóvenes, cumpliendo una misión internacional votada por el parlamento y dentro del mandato de las Naciones Unidas, fallecieron. No cabe duda que esta mera circunstancia no deja otra opción que lamentar el incidente y este ensayo en cierto modo, pretende servir de homenaje a nuestros compatriotas, que defendieron en nombre de mi país, del que me enorgullezco pertenecer, valores como la libertad y la democracia.
Dicho esto, es irremediable establecer comparaciones entre este accidente y el que se produjo bajo el gobierno del PP (el Yack-42). Las diferencias son palpables, no sólo en cuanto a la previsión sino en la gestión. En primer lugar, el punto de partida, es la situación de los aparatos siniestrados. Mientras el Yak-42 era un modelo obsoleto alquilado a países del este, sin garantías para la navegación aérea, el aparato siniestrado ayer, era de fabricación y propiedad española, en plenas garantías y con todos los permisos y revisiones en regla. En segundo lugar, destacar la gestión de la crisis. La reacción del Ministro de Defensa José Bono, no tiene nada que ver con la de su antecesor, Federico Trillo. El Ministro socialista, no sólo ha comparecido en los primeros minutos, sino que informó al Rey, a la cúpula militar y a la oposición, cosa que no hizo el ex-ministro del PP. Pero más allá de este mero detalle, que podemos denominar como formalismo, la reacción del Ministro socialista resulta encomiable, por cuanto en poco más de 24 de horas, ha viajado al lugar de los hechos, con un equipo de expertos españoles para la identificación y repatriación de los cuerpos, recordemos que en accidente del Yak-42 Trillo viajó una semana después, dejando a las autoridades turcas la identificación de cadáveres, ya en España se negó a realizarlas. Otra diferencia, no menos trascendente, es el modo de discurrir los datos de que se disponen, en ésta ocasión la información fluye, con transparencia, con normalidad: en primer lugar el ministro da una rueda de prensa a las 14 horas, dos horas después del accidente, en esa conferencia, se admiten preguntas, se habilita una oficina de información y un teléfono, Trillo no dio rueda de prensa alguna. Posteriormente el Presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, interrumpe sus vacaciones y viaja a Madrid para reunirse con Bono y altos mandos del ejército, para pocos minutos después de que el ministro de defensa viajara a la zona, es decir a las 19 de esa misma tarde, dar otra rueda de prensa, (admitiendo de igual modo preguntas). La información y el manejo de las hipótesis están, en mi opinión siendo manejadas con una prudencia y rigor absolutos. Hoy mismo se hace pública una conferencia entre el Presidente y el Ministro, éste ya en el lugar de los hechos, además el Ministro aporta nuevos datos y sigue sin cerrar hipótesis. Poco después se conoce la decisión del Presidente de viajar a las bases de Pontevedra y Sevilla, cosa que sucederá mañana…desde luego que Aznar no viajó 24 horas después de la tragedia a ninguna de las varias bases militares afectadas. Pero quizás, el hecho más reseñable de todos, es que el propio ministro, haya pedido a petición propia, la comparecencia en el Congreso de los Diputados, para explicar a todos los españoles lo que ha sucedido, el parlamento es la sede de la soberanía nacional, en el caso del Yak-42 fue Génova (bis). Podríamos señalar alguna otra diferencia, de tipo más técnico como el establecimiento de determinados protocolos de urgencia, o la cooperación con mandos de la ONU y OTAN para recabar información…pero no se trata de aburrir al lector, simplemente pretendo marcar algunas diferencias, a modo de pinceladas, que me parecen de absoluta justicia destacar.
No cabe duda que un accidente con víctimas es una tragedia, pero lo es menos cuando existe por parte de las autoridades un sentimiento de gestión y responsabilidad ante lo que no deja de ser, una circunstancia y deseo compartido por todos: que descansen en paz nuestros militares.

14 agosto 2005

RANCHERA DEL IMPERIO MAYA

Libros, crónicas y papeles
Historia truncada de aranceles

ciudadano “totonaca”
de ambición, valor, y saberes
vámonos llorando la Noche Triste.
Lejos, rumbo a Zihuatanejo
en el galera vida de una botella

despójame, Huitzilopochtli, calma del alma
de largo con ambiciones y sordina
Devuélveme el Otomí
El sol de Mexico la nuit“Pinche” y la Malniche.

Hernández sombreros de la ira.

Guerrilla, armas y cuarteles
Estertores de conquista

y el indiano no soñó envejecer
Chamula, Tzeltal, Tojolabal, Chol, Lacandón,
A la sombra de “Chuayffet”
Olviden olvidar los olvidados
Mañana Lázaro Cardenas no ha pasado
al borde de la ladera del Cañón del Colorado

Comala, Yucatán, Veracruz del río

tuyo y mío, este es mi hogar
amigo Jerónimo Aguilar
qué vergüenza da morir y matar
Sin alas para navegar
prisionera del vacío y la conquista
ciudadano “Cempoalá”dos mil años, ya no está
luego de la encomienda, invasión
esfumó el sudor y la sonrisalas
noches de Tijuana, sin posada,sin cantina,
ni tabernas, ni mañana
Ayer Nueva España,
hoy ranchera del Imperio Maya

Daniel Molina (Olviden Olvidar los olvidados)

10 agosto 2005

¿CÓMO ASESINAR A ESPAÑA CUANDO ATACA LA UNIDAD?

Una noche cualquiera, es decir, hoy, he tenido una pesadilla que me ha hecho levantar de la cama e ir directamente a la salita para escribir lo que ha pasado por mi cabeza. El pensamiento onírico que acabo de experimentar es horrible, se me ha aparecido la Unidad de España en calzoncillos y con sotana. Se presentó con orejas agujereadas y ojos que agujerean, por su boca no dejaban de salir amenazas, si atentaba contra la unidad de España, dios y el espíritu santo me castigaría, ¡con lo que supone ser castigado por tres personas en una misma unidad!, esto va mucho más allá que el huevo de Colón y por supuesto de la liturgia metafísica del huevo Kinder. Para que lo entendais: intentad por unos segundos imaginar a Daniel despedazado. ¿Lo habeís conseguido?

La suerte, y las sensaciones necrófilas, tampoco son comerciales, y sin embargo, la gente forofa de la Unidad de España, era (¿y es?), partidaria del desmantelamiento de los cuerpos. No quiero decir otra cosa distinta. Creo que lo entenderéis perfectamente. La caja de pandora y el tío del saco disfrutan mucho arrancando las piernas y los brazos y las cabezas de la gente sencilla. Partidarios de la Unidad, con mayúsculas, los cuerpos importan nada, es más puede que les excite sexualmente desmembrarlos.

Muchas tardes estuve tumbado en el sofá de mi salón, viendo la tele, o leyendo “La Razón”, y sin embargo, nunca se me ocurrió la posibilidad de atentar contra la Unidad de España, quizás debí hacerlo. Aunque si es verdad, que en alguna ocasión intenté asesinar a España, fueron dos tímidos intentos, el primero, no acudiendo a la manifestación el día 12 de marzo por la constitución, (aun no he averiguado quién pudo ser su convocante intelectual), ese día, estuve tranquilamente conspirando sobre la patria con un amigo. Seguramente él se acuerde perfectamente. El segundo intento de acabar con España, fue mi artículo a favor de la devolución de los papeles del archivo a la Generalitat de Catalunya (España), los bolardos y las alambradas electrificadas se volvieron contra mí. De todos modos no me rindo, probaré mañana suerte colgando en mi balcón la bandera republicana, estoy seguro que a la tercera va la vencida, y lo haré en contra de la derecha y del espíritu santo. En contra de la españa Unida, pero a favor de la unidad de los cuerpos de los ESPAÑOLES.

09 agosto 2005

EL CIELO COMO DOGMA, LA INFERNAL DUDA

Conozco unas personas de trajes grises, con colosales buenos modales, que tienen el reloj a la hora precisa para ir siempre al norte. Recetan como doctores de la ignorancia que son, moralinas DEL CAMINO. Llevan una buena vida, nunca cometen pecados de necesidad, cuando mueran les esperará un tren hacia un rutinario cielo. Se casan y follan con amor, su gran recuerdo es el olvido omnisciente que por supuesto recuerdan cada día. Estas personas son seres inherentes a robots mecanizados sin cerebro. Pájaros que visitan al psiquiatra.
A mi no me han robado la primavera, tengo muy buenos malos modales, mi reloj siempre da las 5. En mis películas nunca ganan los buenos. No quiero una buena vida sino el mal vivir, camino siempre del sur. Me espera una cuerda locura en el infierno, daría lo que fuera por cometer ciertos pecados. No quisiera dormir en colchones que fueran rutinas de hielo. Mi recuerdo es recordar los sueños, mi objetivo la utopía.
Sin embargo vivo alrededor de una sociedad podrida y moribunda, que siempre duerme de noche, que nunca sueña de día. La verdad es su dogma. Por ello me despierto a la hora de los locos y dudo, sólo dudo, dudo de dudar.

07 agosto 2005

NACIONALISMO: CUANDO "DON" LLAMA A "DIN"

La asfixiante cuestión de las identidades territoriales y la organización autonómica de España no parece salir nunca de la agenda política y ya van más de 260 años. Y siempre en perjuicio de asuntos que personalmente me parecen muchísimo más urgentes, como los 3 pilares del ya maltrecho Estado del Bienestar: Educación, sanidad, y seguros sociales. Ahí sí que nos estamos jugando la calidad de muchos de los servicios públicos que influyen de forma cercana y diaria en la calidad de vida de los españoles.
Sin embargo, hay políticos y partidos que viven tan obsesionados con el problema de España que apenas manejan otra alternativa que la agenda militar y macabra de ETA. En realidad no importan, los problemas de España y los españoles, y aquí donde he escrito España y los españoles, podría leerse el nombre de cualquier comunidad autónoma y de sus ciudadanos. Nuestro sistema de poder territorial no parece requerir tratamientos quirúrgicos, sino simples y lógicas reformas en aquellos aspectos en los que se ha demostrado poco funcional, como el sistema de relaciones del Estado con las Comunidades, o de estas entre sí, es decir, convertir al Senado en una cámara de comunicación horizontal entre regiones, para desde allí potenciar la fuerza del Estado, sin que éste sea visto por comunidades autónomas como Eukadi y Cataluña como un furioso casero, o la cúspide de un zigurat vertical. Por otra parte, es cosa diferente que los poderes públicos de determinadas comunidades pretendan legítimamente reformar sus estatutos. Aunque no estaría mal que a estas alturas supiéramos para qué, cosa que no parece estar tan clara. Para realizar esta afirmación me apoyo en mis conocimientos históricos y jurídicos, pongamos algunos ejemplos terminológicos: Para empezar la discusión de la adopción del término Nación para las autonomías, el caso más evidente, Cataluña. Nación es en primer lugar un término lo suficientemente ambiguo como para ser utilizado por todos los nacionalismos: (español y periférico). Pero sigamos brevemente una pista. La Constitución habla en su artículo 2 de Nación española y nacionalidades y regiones sin especificar cuales son regiones y cuales naciones. La fórmula corresponde a un peaje histórico, y no es otro que la Guerra Civil y el franquismo. En lo que se refiere al enfrentamiento entre hermanos, (tan común del carácter intrínseco de los españoles), nos encontramos con dos concepciones distintas de la idea de España, la liberal y democrática (defendida por Azaña) y la militar y católica con rasgos fascistoides en su inicio, (defendida por Franco). No es por tanto la Guerra Civil un enfrentamiento entre el nacionalismo español y el periférico (como se ha presentado por el nacionalismo catalán o vasco), sino un enfrentamiento entre dos visiones muy diferentes de una Nación, hasta entonces no discutida que era España. La apropiación y manipulación de la simbología (bandera, himnos, fiestas, política de memoria), por parte de una parte de una parte de este nacionalismo de carácter militar y anti-democrático, provoca al final de la dictadura, deslegitimación y una idea denostada del concepto de nación española, a la par que una fortaleza de todas las identidades, de naturaleza regional y nacional. En respuesta a aquel desafío, viene el término nacionalidades y regiones, así como el de “nacionalidad histórica”, que contra el desconocimiento mayoritario, no viene del inicio de los tiempos, no viene de los cántabros que habitaron Trasmiera al inicio de la Hispania, sino simplemente obedece al hecho de que estas comunidades tuvieran aprobado su Estatuto o estar éste en vías de discusión, hasta el momento de la ruptura definitiva de la vía legal republicana 1939. De este modo, comunidades históricas, por orden cronológico son: Cataluña, Eukadi, Galicia, Andalucía. Pero pudieron ser otras, pudo ser por ejemplo Castilla o Cantabria (caso estudiado por mí), por tanto el término obedece no a motivos sempiternos sino de recorrido parlamentario, de tramitación en cortes. La segunda manipulación nacionalista, en este sentido, viene de este hecho, y la tercera, es utilizar esta coyuntura para reclamar privilegios jurídicos sobre otras regiones.
El término nacionalidades en la actual constitución, está basado en lo antes expuesto, sin mencionar su nombre, puesto que jurídicamente no existían como tal, sin embargo, todas ellas, como históricas, en el sentido antes expuesto, accedieron a su estatuto por vía rápida (art. 143) y el resto, por la vía lenta (art. 147). A partir de estas circunstancias, ejemplos como el proyecto pactado por PP y PSOE, de reforma de Estatuto de la comunidad Valenciana, bautizándose como comunidad nacional, cosa que en términos jurídicos y de acuerdo a lo expuesto más arriba resulta absolutamente insólito, y a la vez, son el exponente y la clara prueba de que el desconocimiento de la terminología y la historia es latente, y sin rigor, podemos decir hasta que queremos reconstruir los reinos de Taifas medievales. Si cabe por el contrario reflexionar sobre los diferentes papeles armónicos de unos y otros en foros comunes adecuados que ahora no tenemos.

Pero una cosa es reconocer el derecho de proponer el encaje en el proyecto nacional y otra muy distinta predeterminar desde una periferia el campo y las reglas de juego para el conjunto, (financiación autonómica), cuando Cataluña, o mejor, sus gobernantes, hablan de limitar la solidaridad, es de nuevo no conocer la historia y hablar con muy poco rigor. Como todo el mundo sabe, las competencias más importantes (educación, sanidad…), están en su gestión transferidas a las comunidades autónomas, es una autonomía de gestión, no de financiación, es decir, es el Estado, a partir de los impuestos de todos los españoles, el que distribuye equitativamente el dinero entre todas las comunidades autónomas, sistema por el cual, y de acuerdo a diversos estudios, se han recortado las diferencias entre los ciudadanos de las distintas regiones, la excepción a la regla, es sin duda Eukadi y Navarra con el concierto económico, una “asimetría reflejada en la constitución”, que sería largo y arduo de explicar, pero por poner un calificativo ponderado, resulta a todas luces un sistema tan privilegiado como injusto. Nación y balanzas fiscales, es decir, soberanía para recaudar y gestionar los impuestos de todos, y decidir, ellas mismas el cupo de solidaridad, es decir, Concierto económico bis, algo que para los nacionalistas no es una casualidad sino la causalidad, la que da la diferencia, la diferencia que se establece al imposibilitar a un estudiante de historia presentarse a oposiciones en Cataluña sino se conoce el catalán, o la diferencia de la imposición de aprender euskera o vascuence a aquellos profesores que imparten sus enseñanzas en castellano, en un tiempo “lo más corto posible” y bajo riesgo de despido, o la diferencia, por último y sin ánimo de ser exhaustivos, de la celebración del título de liga del Barça con la exhibición por parte de directivos de banderas independentistas catalanas, tan anti-constitucionales, como la franquista.

Pero el debate de la diferencia no es debate de la causalidad, sino de la consecuencia, esto es, la apología de la ambigüedad calculada. Nación, puede ser entendido para Cantabria como un término cultural, nadie en España va a pensar que Cantabria por el hecho de ser nación, busque ningún privilegio, sino un reconocimiento de sus raíces, algo que sin embargo, no buscan los partidos nacionalistas, o si lo buscan, es sin duda, como subsidiaria excusa. Decía Tusell que la diferencia entre un nacionalista y un regionalista es que ambos, aun queriendo la exaltación de su región, el segundo lleva aparejado el síndrome de Caín y Abel, esto es, el enemigo exterior: al principio Castilla, y durante el S.XX cuando Castilla no oprimía ni a una mosca, el enemigo fue el centralismo de Madrid, para terminar el recorrido, ahora en la democracia, sobre todo en estos últimos años, el enemigo es España, palabra que no se la oirán pronunciar ni a Carod ni a Ibarretxe, su neologismo es Estado Español.


Como resalta Juan Pablo Fusi, es la política del victimismo, el victimismo del PP en la manifestación por la unidad del archivo y sobre todo de España, o el victimismo nacido de las fascistas ideas de Sabino Arana, según las cuales, Eukadi perdió la independencia en 1707 con los decretos de nueva Plata de Felipe V, si atendemos a esta lógica, Eukadi, pero también Aragón, Valencia, Trasmiera…son independientes. Pero volvamos al presente, en la actualidad está bien visto denostar la ilusión de los ciudadanos españoles, perdón, estatales, pongo por caso la candidatura de Madrid 2012, no se les ha escuchado condena alguna, al atentado de ayer en la Peineta, perpetrado por los que exaltan “el conflicto de relaciones” (en este caso entiéndase como eufemismo), entre Euskal Herría y los Países Catalanes, y el “Estado español” y para las otras partes.

A varios responsables políticos de comunidades deseosas de reformar sus estatutos se les ha preguntado si no sería más importante dedicar ese esfuerzo político a mejorar la sanidad o la educación. Y lo que han respondido invariablemente es que la reforma de Estatuto sirve precisamente para eso, para tener una mejor sanidad, por ejemplo. Es decir, que de lo que se trata es de tener mejores servicios, si bien ahora usando otra coartada aparentemente más imaginativa. A mí que me expliquen cómo van a tener mejor sanidad sólo por denominarse nación, que no lo entiendo. Y si tras la nueva denominación vienen mejores servicios, será porque esa noble etiqueta tiene por el reverso el precio a pagar por todos nosotros para que esa satisfacción no sea meramente psicológica. O sea, que lo de los adjetivos es estrictamente eso, adjetivo, y que lo sustantivo es la financiación, como nos temíamos. Por eso no es extraño que desde el nacionalismo se diga, ya más a las claras, que si lo de la financiación queda más o menos satisfactorio, se podrá posponer ese ímpetu autodeterminista que al parecer embarga a las masas de ciertas comunidades.

Por eso no queda más remedio que ironizar sobre esta puja por acceder a los adjetivos más rimbombantes. Porque se piensa, o porque se sabe, o porque se recuerda, o porque se intuye, que tras ese adjetivo resplandeciente vienen los réditos dinerarios correspondientes. Y por eso en cuanto uno ha levantado la veda y ha invitado a otro al club de los privilegiados, han saltado otros tantos a pedir su adjetivo, a recordar su carácter histórico, a exhibir blasones apolillados, a querer ser nacionalidades, comunidades nacionales y cosas así. Al pillaje sin escrúpulos, sentémonos todos en la mesa de señor, a ver qué cae. Sin recordar que, cuando los poderosos llaman a su mesa a los plebeyos siempre ha sido para que la limpien, no para que se sienten al banquete. Y a pesar de eso se apuntan al reclamo, para tratar de ser también diferentes, para ser como los que consideran favorecidos. Vamos, que aquí todos quieren ser diferentes a lo que son en realidad para poder ser tratados de igual modo que los que alcanzan privilegios reales y concretos emboscados en linajes y prosapias varias. Esa es la paradoja, que todos quieren ser diferentes para ser tratados como iguales. Pero alguno acabará mirando el banquete y limpiando el mantel.

Porque como recuerda el sabio refranero castellano, que seguramente será políticamente incorrecto citar, por viejo y por sabio, pero sobre todo por castellano, "no hay “don” sin “din”. Y aquí todo el mundo quiere el “don” como una excusa para pedir el “din”, porque a fin de cuentas, en este país que ha conocido muchos hidalgos mendigos, no hay “don” sin “din”. No hay un Ibarretxe sin Acebes, un Carod si Esperanza Aguirre o un Fraga sin Franco. Aquí nadie parece conformarse con ser, sencillamente, una región española, o una región de España, como se prefiera.


Aquí hay que ser nación, nacionalidad, nacionalidad histórica, nación cultural, comunidad nacional, región próspera, región periférica, región atlántica o euroregión histórica. Nada importaría, si no fuese por lo del “din”, que nosotros necesitamos tanto como los demás, si bien nuestra dignidad no nos permite ocultarlo con el “don” (seny en Catalá).

No debemos comenzar la casa por el tejado. España no es lo que queda después de que cada territorio haya determinado en su Estatuto lo que quiere para sí. Eso nos convertiría automáticamente, no en un Estado federal, sino en una pura confederación. España, como realidad política actual, precede lógicamente a sus Comunidades, de modo que la Constitución de 1978, y por extensión la idea de nación española, no es un adjetivo sin importancia, sino que lleva consigo, cultura, pero también, justicia, economía, en una palabra igualdad, un consenso de muchas horas, de muchas renuncias, algo que por desgracia, creo que el que más recuerda es Suárez, un futuro de convivencia, de amistad, quizá lo más importante. Es una posición lógica que en nada perjudica los legítimos derechos de algunos territorios a considerarse nacionalidades históricas con una base cultural homogénea y una larga historia de instituciones de autogobierno. De hecho, con esas premisas hemos convivido desde finales de los setenta y sobre estas bases se ha erigido un profundo respeto a las peculiaridades de cada territorio por parte de la inmensa mayoría de los españoles, incluso en los años últimos en los que hasta eso se puso en duda desde el poder central. Por eso resulta ridícula tanta insistencia en esos adjetivos por quienes tendrían más difícil acreditarlos en la misma medida que los originales. Claro que todos somos "históricos" en un sentido lato del término, pero no todos somos históricos en el sentido al que se refiere la Constitución para recordar los territorios con antecedentes jurídicos y políticos de autogobierno. ¿A qué tanto interés en esa expresión o en otras parecidas si no ocultaran algo más que esa satisfacción psicológica a la que me he referido?. Este modelo arqueológico de legitimación política, el que se basa en la preexistencia histórica, podría conducirnos en pura lógica a la mera y ridícula declaración de la única Comunidad Autónoma de Atapuerca, no ya histórica, sino incluso prehistórica, poco menos que natural e inmanente como el movimiento de la luna o la sucesión de las estaciones. Una comunidad frente a la que todas las demás palidecerían sepultadas por el peso de sus incontables estratos y dolinas. Creo que sería un útil servicio a España proponer mesura en la deriva un tanto ridícula, por parte de las autonomías y del presidente del gobierno, de esta discusión territorial.

Encaremos las reformas estatutarias como un proceso lógico siempre que no se toquen los elementos comunes del sistema ni se prefigure una paralela reforma constitucional y construyamos entre todos un país, unido en la diversidad, orgulloso de integrar territorios como Cataluña, Euskadi o Galicia, sintámonos contentos por el hecho de que sus representantes puedan utilizar sus lenguas maternas en la sede de la soberanía de las Matrias, pero por favor, sintámonos de igual modo, dichosos, cuando el Barça es més que un club, porque ha sido capaz de trasladar una determinada personalidad deportiva y unos valores de integración a un ciudadano nacido en Salamanca, que a su vez sueña con poder aprobar una oposición y transmitir su don castellano en Barcelona.

02 agosto 2005

ANARQUÍA MÍNIMA

La estética de la violencia, del héroe revolucionario, del bien intencionado que no halla otro medio de cambiar las cosas que por la lucha abierta, produjo una gran ola de atentados en buena parte de Europa, pero de modo especialmente eminente en Rusia y en España, al término de dos centurias atrás. El anarquismo del siglo XIX no tuvo más remedio que acudir a estas nociones para luchar contra sistemas extraordinariamente opresores e injustos. No son pocas las novelas que retratan a los anarquistas de aquella época. Los retratos más comunes son los que muestran un frío cálculo, que motiva el atentado, puesto al servicio del pueblo, entendiéndolo como una ejecución de un ejecutor, como es el caso de jueces que condenaban a muerte a compañeros anarquistas y a los que se dislocaba todo acuse de recibo; su justificación era que no hacían sino cumplir la ley, como si la ley fuera más sagrada que los hombres que las hacen; como si no hubiese obligación de rebelarse ante ciertas leyes; como si uno no tuviese autonomía moral y no fuera sino un títere en manos de otros. Sin embargo, los excesos revolucionarios, los ejecutores sanguinarios y la violencia fuera de control motivaron muchos rechazos, y una estética excesivamente violenta de lo que representó el otro tipo de anarquismo, el de la cultura, que parte de la base del romanticismo, genera las vanguardias y las asume, el anarquismo del cine de los años 40 y 50 o el anarquismo que recibieron los nihilistas rusos, por ejemplo, incluso por parte de quienes estaban de acuerdo en cambiar el estado de opresión por medio de la revolución.

No sólo fueron útiles los análisis de Marx y Engels al respecto sobre la evolución histórica, mito del progreso, por medio de revoluciones y violencia, método propio de la dialéctica hegeliana. Sin revoluciones, sin sangre, el Antiguo Régimen no hubiera cambiado caritativamente para compartir sus poderes con los burgueses. Como tampoco sin Ilustración. Sin sangre, los estados no se hubieran ido liberalizando. De igual modo, no hubiera sido posible la resistencia a Alemania sin el recuerdo del coraje en lucha militante de los príncipes del anarquismo: Bakunin y Kropotkin, así como los monarcas y nobles ilustrados que lucharon para cambiar un mundo en el que eran privilegiados, aunque minoría dentro de esa minoría.

El resultado fue el advenimiento de la sociedad del bienestar en la que pretendemos vivir casi todos, fundamentada a partir del acceso a la cultura en calidad de igualdad. Se descubrió que conceder era una manera de cambiar, como crear la de combatir. El anarquismo no sería necesario si la humanidad no necesitara instrumentos correctores del espíritu: (en la E. Media, Cristiandad, después Ilustración y ahora anarquismo). Hacer de los proletarios incipientes burgueses con derechos y grandes libertades evitó más derramamientos de sangre y propició una tranquilidad novedosa para los poderosos y ricos del siglo XX, y ese fue el cauce y la aportación del anarquismo cultural, tan necesario como la burguesía. En ocasiones, este anarquismo aparece residual e incluso inexistente, como un elemento de combate o de crítica, pero no creador de modelos, más destructivo que constructivo, en cuanto no creyente en modelo alguno basado en leyes estatales y sin embargo, hoy resulta más irrenunciable que nunca. La utopía es el proyecto mínimo al que todo ser humano debe optar. Esta es la verdadera definición de anarquismo del siglo XXI, todo ciudadano necesita este grado de ingenuidad individual, para el progreso colectivo.

01 agosto 2005

SOBREVIVIENDO

Víctor Heredia empieza a ser parte de mí. No tengo más remedio que trasladar aquí una emoción sencilla y simbólica, que asumo como mi propio himno generacional. Hace algunos meses realicé una reflexión sobre la Zona Gris, entonces no conocía esta canción. Ahora descubro la oportunidad perdida, ya que realmente es un espejo del alma del Feudalismo Moral. Mi sugerencia es que realicen una reflexión de todo el poema, y especialmente de los versos en negrita.


Me preguntaron como vivía,
me preguntaron;
sobreviviendo dije,
sobreviviendo
tengo un poema escrito más de mil veces,
en él repito siempre que mientras alguien
proponga muerte sobre esta tierra
y se fabriquen armas para la guerra
yo pisaré estos campos sobreviviendo
todos frente al peligro sobreviviendo
tristes y errantes hombres sobreviviendo
sobreviviendo...sobreviviendo...
Hace tiempo no río como hace tiempo
y eso que yo reía como un jilguero,
tengo cierta memoria que me lastima
y no puedo olvidarme lo de Hiroshima.
Cuanta tragedia sobre esta tierra
hoy que quiero reírme apenas si puedo
ya no tengo la risa como un jilguero
ni la paz de los pinos del mes de enero;
ando por este mundo sobreviviendo
sobreviviendo...sobreviviendo
Ya no quiero ser solo un sobreviviente,
quiero elegir el día para mi muerte.
Tengo la carne joven, roja la sangre,
la dentadura buena y mi esperma urgente,
quiero la vida de mi simiente.
No quiero ver un día manifestando
por la paz en el mundo a los animales
como me reiría ese loco día
ellos manifestándose por la vida
y nosotros apenas sobreviviendo...
sobreviviendo...sobreviviendo...

Letra: Víctor Heredia