El Tiempo Salamanca / Matacan

08 noviembre 2005

¿SABINA DE LUTO?

El transcurrir del tiempo y el paso de los días, no es para mí, (nunca lo ha sido), una mera sucesión de sol y noches. Por ello, procuro en mis tiempos muertos o espacios libres, leer artículos, ver películas o escuchar discos. Hoy por ejemplo, he leído una crítica en la Revista Rolling Stone sobre el último disco de Sabina (Alivio de Luto). Tras su lectura, vino la reflexión serena y el firme propósito de hacer este artículo. Los que me conocéis y me leéis habitualmente sabéis de sobra mi preferencia casi obsesiva por Joaquín. Quizás por ello nunca podré ser objetivo en todo juicio de intención sobre su obra, en todo caso, y éste artículo es un intento, buscaré el análisis frío y la objetividad. Y lo haré a partir de la opinión expresada en ese artículo que si me pareció subjetivo o poco elaborado. Allí se dice que en este disco se nota a un Sabina en claro retroceso literario y recalcaba que Alvio de luto “desaporta” no hace avanzar al mundo musical. Discrepo:
Evidentemente musicalmente no voy a habar porque no entiendo absolutamente ningún código que rige todo aquello que hace capaz de convertir un texto en melodía para conformarla canción. Es algo que por más que me lo expliquen no he podido entender. Por todo ello, la música para mi, tiene algo mágico, algo de creación suprema, reservada sólo para gente con sensibilidad artística o capacidad cognitiva sensorial. Yo esa capacidad no la tengo, o al menos, no la he sabido descubrir (para mi desgracia). Pero volvamos a las letras. O mejor, a los sentimientos contrastables.
Alivio de Luto respira calidad por todas sus esquinas, por todos sus versos. Quizás lo que no haya entendido el crítico de Rolling Stone, es que Sabina ha cambiado de código, es decir, ya no es el cronista urbano que fue, simplemente porque ya no lo puede ser, porque tiene 56 años, porque no puede cantar lo que ya no vive. Teniendo en cuenta esta premisa, Alivo de luto, es más descriptivo que narrativo, sólo podemos apreciar dos textos narrativos: Números rojos, canción en la que por cierto creo que Sabina recurre a lo sencillo, la sucesión de rimas fáciles a partir del recurso del ripio. El resultado es un pop pegadizo, (un recurso descaradamente y desafortunadamente simple). La segunda canción narrativa, Pájaros de Portugal, es otro tema, es una historia con historia, pero sobre todo, se trata de un tono, una ronquera afinada y una dulzura musical, que nos sirve de transición al resto de temas, al resto de canciones, y es que su trasfondo es evidente: El existencialismo del cuando seré más joven, en otras palabras, anhelo de la juventud. Y a partir de ahí, guiños funcionalistas, combinaciones binarias de elementos, una literatura que a mi me parece la historia antropológica de Lévi-Strauss. Los ejemplos son varios: Máter España, y sobre todo, Pie de guerra, un guiño a la paz y a Leonard Cohen, yo tengo en mente There is a war. En este sentido, podemos poner de relieve, un doble objetivo: la sucesión de retahílas como estilo literario, a modo de lista bíblica y por supuesto, la forma de cantar: con un todo desgarrador se deslizan versos tan dramáticos, tan emocionantes como: …En pié de guerra, el mártir y el desertor, el tibio y el kamikace, puestos a desangrarnos tú contra yo, ¿por qué no hacemos las paces?. En esta y en otras canciones están siempre presentes la sencillez, la ausencia, que antaño tanto ha practicado Sabina, de culturalismo, citas solapadas o los guiños literarios. Encontramos de este modo expresiones sencillas, como por ejemplo… una canción para ir tirando. Pero si hablamos de supervivencia, Contrabando supone un verdadero acto de supervivencia, de no darse por vencido, de no conformarse… la voz rota lo delata en el estribillo, resulta un realismo muy difícil de describir y fácil de sentir, ¿narrativo?, si consideramos narrar, exponer un estado de ánimo, un sentimiento del alma en primera persona, por supuesto que sí, en todo caso a mi me parece una reflexión más introspectiva. Donde las intenciones son más explícitas son en el corte número 6, Resumiendo, de nuevo un alma donde apuntarse, un mensaje: señores, estoy de nuevo aquí, y soy Sabina gracias fundamentalmente a mis amigos, los que están y los que fueron. Un verso lo resume de forma genial: Ten a bien recibir de mi parte un abrazo de amigo, cuando estalle la guerra estaré en la trinchera contigo. En el disco también hay un producto innovador, Dos horas después… un pseudo hip-hop alternando con versos finales alargados, que me parece un intento frustrado. La canción no me ha conseguido trasmitir nada, en todo caso, tampoco he logrado descifrar que intenta decir aquí Joaquín. Pero de nuevo en la introspección, volvamos a lo “no narrativo” y en este sentido, encontraremos verdaderas joyas, verdaderas reflexiones implícitas, como por ejemplo: quiero y no puedo, pisar el acelerador, mirando en el retrovisor, los semáforos de miedo. (Contrabando). Casanova es el rey, Maquiavelo la ley, del jersey roto de la distancia (Seis tequilas). Todos nacemos en cualquier lugar, me pido primer para desertar de la vejez de los que saben negociar tablas en el ajedrez, (Me pido primer). Mi primer desconcierto se llamaba destino, mi primer esperanto se llamaba español, (Me pido primer). Tiene la vida un lánguido argumento que no se acaba nunca de aprender, sabe a licor y a luna despeinada que no quita la sed (Dos horas después). Podríamos mencionar muchas más, como las contenidas en Nube negra o Ay Rocío... En cualquier caso, ahí están, ahí pueden ser escuchadas.
Alivio de luto, tiene errores, tiene versos ripiados y juegos fáciles, pero ante todo y sobre todo, adquiere el sello propio de las ganas de vivir, ganas de resistir para precisamente, contra la opinión de Rolling Stone, seguir aportando, quizás por ello, Sabina encuentra en el público, con las cartas sobre la mesa, esa justicia poética-literaria que revistas aparte, la Historia de mi vida le reconocerá.